Cannabis sativa
Cuatro fórmulas de la misma planta, todas de espectro completo: conservan el conjunto de compuestos de la flor y no sólo la molécula aislada. Eso es lo que las hace distintas, y es lo primero que queremos explicarte bien. La dosificación va según etiqueta y con acompañamiento profesional.
El cannabis (Cannabis sativa) es una planta anual de crecimiento rápido que la humanidad usa hace milenios para tres cosas bien distintas: fibra, semilla y resina. Lo que entra en estos aceites es la flor, y más precisamente la resina que la flor produce.
Esa resina se forma en unas glándulas microscópicas de la superficie de la flor, los tricomas: son los puntitos pegajosos que se ven con lupa y que brillan contra la luz. Ahí está concentrado casi todo lo que después se extrae.
Los compuestos propios de esta planta se llaman cannabinoides, y los dos más conocidos son el CBD y el THC. Pero no están solos: los acompañan cannabinoides menores, terpenos —los aromáticos, los que le dan el olor— y flavonoides.
«Espectro completo» quiere decir exactamente eso: que el extracto conserva ese conjunto y no una molécula purificada. La idea de que el conjunto funciona distinto a la suma de sus partes se llama efecto séquito, y es la razón por la que elegimos esta línea y no el aislado.
Estas son las áreas donde más se usa y más se estudia este hongo. Es un apoyo, no un reemplazo de ningún tratamiento médico.
Es el eje de toda la línea. Cuando se aísla el CBD se pierde todo lo que lo acompañaba en la flor, y el conjunto no se comporta igual que la parte. Por eso trabajamos con espectro completo: no es una etiqueta de marketing, es una decisión sobre qué dejamos adentro del frasco.
EFECTO SÉQUITOEs el motivo más común por el que alguien llega a esta línea. No es un somnífero y no lo vendemos como tal: lo que se busca es bajar el ruido con el que uno se acuesta. La fórmula y la dosis las define quien te acompaña.
NOCHELa demanda más repetida del mostrador: llegar a la noche sin el cuerpo en alerta. Acá la dosis importa más que en cualquier otro producto de la casa, porque el mismo aceite en distinta cantidad no hace lo mismo.
DÍA A DÍASe usa para acompañar las molestias del día a día, las que vienen del uso y del desgaste. Acompañar es la palabra exacta y la elegimos a propósito: no hay nada acá que reemplace lo que te indique un profesional.
USO SOSTENIDOLa gran ventaja del formato en aceite: permite subir de a una gota. Con esta planta eso no es un detalle, es el método entero, porque la dosis que te sirve a vos no es la que le sirve al de al lado.
AJUSTE FINODos aceites con el CBD como protagonista, uno balanceado con THC en proporción pareja y uno alto en THC. Que existan cuatro es justamente para que no haya que forzar a nadie a entrar en una sola fórmula.
CBD · CBD+THCAcá el «cómo» pesa más que en cualquier otro producto que hacemos. Tres reglas y no hay una cuarta: empezar bajo, subir de a poco, y no hacerlo solo. La dosificación va según etiqueta y con acompañamiento profesional.
Cada fórmula tiene su propia indicación impresa y no son intercambiables: un aceite alto en THC no se dosifica como uno de CBD. La etiqueta manda sobre cualquier cosa que leas en internet, incluida esta página.
Es un extracto en aceite y se acomoda con el tiempo. Diez segundos de agitado antes de cada toma, para que la gota que sale sea igual a la del día anterior.
Por debajo de lo que dice la etiqueta si nunca tomaste: una gota, y ahí quedate tres o cuatro días. Sobre todo con las fórmulas que llevan THC, donde el margen entre poco y demasiado es más angosto.
Dejá las gotas debajo de la lengua cerca de un minuto antes de tragar. Y esperá: el aceite no es inmediato, y la segunda dosis «porque no sentí nada» es el error más común que nos cuentan.
Si hay que subir, se sube de a una gota y cada tres o cuatro días, no de un día para el otro. Anotá qué tomaste y cómo te fue: es lo que le sirve a quien te acompaña para ajustar.
La indicación de cada presentación está impresa en su etiqueta y es la que manda. Repetimos la frase completa porque es la que importa: la dosificación va según etiqueta y con acompañamiento profesional.
Como orientación general: se arranca por la dosis más baja posible, se sostiene unos días y se sube recién después, de a un paso chico. Más no es mejor, y con las fórmulas que llevan THC más puede ser directamente peor.
Si tomás alguna medicación, esto no es una recomendación de prudencia: el cannabis interactúa con muchísimas. Hablalo con quien te la indicó antes de empezar.
Esta es la línea donde menos podemos prometerte un mapa, y preferimos decirlo de entrada. Lo que sigue es lo que nos cuentan con más frecuencia, ordenado en el tiempo — es orientativo y cada cuerpo es distinto.
Lo honesto: la verdad incómoda de esta línea es que la dosis correcta es distinta en cada persona, que nadie —nosotros tampoco— puede decirte de antemano cuál es la tuya, y que encontrarla lleva semanas de ir despacio. Es la parte aburrida y es la que decide si te sirve o no. Y va de nuevo, porque es lo que más nos toca corregir: más no es mejor. Con las fórmulas que llevan THC, pasarse de dosis no te da más de lo que buscabas: te da otra cosa, y una que no querías.
No hay magia: hay un sistema que tu cuerpo ya tiene y una planta cuyas moléculas se parecen lo suficiente a las tuyas como para hablarle.
Antes de conocer la planta, el cuerpo humano ya fabricaba sus propios compuestos de esta familia y ya tenía los receptores para leerlos. La planta no te instala nada nuevo: entra en una conversación que ya estaba pasando, y de ahí sale todo lo demás.
Se lo llama sistema endocannabinoide: receptores CB1 —sobre todo en el sistema nervioso— y CB2 —sobre todo en células inmunes y tejidos periféricos—, más los ligandos propios del cuerpo y las enzimas que los degradan. Es un sistema regulador: no enciende funciones, ajusta la intensidad de otras.
El CBD aislado y el CBD acompañado de los demás compuestos de la flor no se comportan igual. Los cannabinoides menores y los terpenos no son adorno aromático: participan. Eso es lo que se llama efecto séquito, y es la razón entera de que esta línea sea de espectro completo.
La hipótesis del entourage effect propone que terpenos y cannabinoides menores modulan la actividad de los mayoritarios, por afinidades distintas y por vías que no son sólo CB1 y CB2. Es una hipótesis con apoyo y en plena discusión: cuánto aporta cada componente todavía se está midiendo.
Estos compuestos son grasos: no se disuelven en agua y sí en aceite. No es una decisión de presentación, es química. Y por eso el aceite se lleva mejor con algo de comida encima que con el estómago vacío.
Cannabinoides y terpenos son lipofílicos. Un vehículo oleoso los mantiene en solución y acompaña su absorción por vía linfática; la vía sublingual busca además esquivar parte del paso hepático inicial. Un extracto acuoso de esta flor, directamente, no tendría lo que se busca.
Se parecen en el dibujo y no en lo que hacen. El THC altera la percepción y el CBD no. Por eso hay cuatro fórmulas y no una: no es una escalera de «más fuerte», son puntos distintos, y cuál te corresponde lo define quien te acompaña.
| Compuesto | Qué es | Dónde entra |
|---|---|---|
| CBD (cannabidiol) | El cannabinoide protagonista de la línea | No altera la percepción; es el que se estandariza |
| THC | El cannabinoide que sí altera la percepción | En proporción pareja en Equilibrio Earth y alto en Q1 |
| Cannabinoides menores | CBG, CBC, CBN y otros, en cantidades chicas | Parte de lo que un aislado deja afuera |
| Terpenos | Los aromáticos de la flor: mirceno, limoneno, pineno, linalol | Dan el olor y participan del conjunto |
| Flavonoides y ceras | Acompañan a la resina del tricoma | Reparto secundario, pero parte del espectro |
Acá hay que sostener dos cosas a la vez, y las dos son ciertas: es una de las plantas más investigadas del mundo en este momento, y al mismo tiempo es un campo en construcción, con muchísimo ruido comercial encima. Te contamos las dos partes.
Que el sistema endocannabinoide existe, que está descrito y que los compuestos de esta planta interactúan con él. Y que CBD y THC son moléculas distintas con efectos distintos. Eso es bioquímica establecida, no promesa.
El volumen de publicaciones creció muchísimo en los últimos años y hoy hay grupos trabajando en casi todo el mundo. Buena parte de esa literatura es reciente, se hizo con compuestos aislados y estandarizados, y todavía se está ordenando.
Sobre todo dos frentes. El efecto séquito en sí: cuánto aporta realmente cada terpeno y cada cannabinoide menor. Y la dosificación individual: por qué la misma cantidad hace cosas tan distintas en dos personas parecidas.
Que sabemos qué dosis te corresponde, porque no lo sabemos. Que un aceite de espectro completo es lo mismo que un compuesto aislado usado en un estudio, porque no lo es. Y que todo lo que se dice de esta planta está probado: alrededor de este rubro hay más entusiasmo que evidencia, y nos parece más útil marcarlo que aprovecharlo.
Dónde está el límite: nada de lo que leas acá es una indicación médica. Un suplemento no cura, no trata y no previene ninguna enfermedad, y esta página no reemplaza a tu médico. Con esta planta el punto es todavía más concreto: interactúa con muchísimas medicaciones, eso es un hecho y no una advertencia de formulario. Si estás tomando algo, contale a quien te lo indicó que querés empezar esto, antes de empezarlo.
Es de las especies que acompañan a la humanidad desde más atrás. Se la cultivó primero por la fibra y por la semilla, mucho antes de que a alguien le interesara la resina de la flor.
Aparece en la tradición del subcontinente indio con nombre propio y con usos separados según qué parte de la planta se usaba. Es una de las tradiciones de uso mejor documentadas que hay.
Durante buena parte del siglo XIX los preparados de esta flor fueron algo común en las boticas de Europa y de América. Después desapareció del mostrador por décadas, y la investigación se detuvo con ella.
La discusión actual es justamente la nuestra: si conviene la molécula purificada o el conjunto de la planta. Nosotros elegimos el conjunto, y esta página existe en buena medida para explicar por qué.
Es el escenario para el que esta línea está pensada. Alguien que te conozca, que sepa qué más estás tomando y que pueda ajustar con vos.
Es la razón más frecuente por la que alguien llega. Empezando bajo, de noche y con paciencia para encontrar la dosis.
No, en ninguna de las cuatro fórmulas y en ninguna dosis. Acá no hay versión matizada de la respuesta.
Las fórmulas que llevan THC alteran la percepción y los reflejos, y eso es incompatible con manejar, con operar maquinaria y con trabajar en altura. Si tu día incluye algo de eso, hablalo antes de empezar.
El cannabis interactúa con muchísimas medicaciones, y eso es un hecho conocido, no una hipótesis nuestra. No es «avisá si querés»: es preguntarle a quien te la indicó, antes.
Sí o sí con un profesional que los atienda y que indique fórmula y dosis. En un chico esto no es la dosis de un adulto dividida por dos, y no es una decisión para tomar leyendo una página web.
Esto es lo que más nos gusta contar, y lo que casi nadie cuenta: de dónde salió exactamente lo que tenés en la mano. Con esta planta somos un eslabón distinto que con los hongos, y lo decimos así.
No tenemos un cultivo propio de cannabis y no vamos a decir que sí. La flor llega de productores que entregan el material con análisis de cannabinoides por lote, y ese certificado es la condición para que entre. Sin el número, el lote no se usa.
Se trabaja con la flor, que es donde están los tricomas y la resina. El tallo y la semilla no aportan nada de lo que se busca acá: la semilla da un aceite alimentario que es otro producto y otra conversación.
La flor se seca lento y a baja temperatura. Lo primero que se pierde cuando se apura un secado son los terpenos, que son lo más volátil de todo: si el material llega sin olor, el espectro ya está incompleto antes de extraer.
La etapa central. Se extrae el conjunto y no se purifica ninguna molécula: ésa es la diferencia con un aislado, y es una decisión de proceso, no una etiqueta. Se trabaja a temperatura controlada, porque el calor de más se lleva justamente los aromáticos.
El extracto se mide y se lleva al valor de etiqueta con aceite portador. Por eso «25%» y «1000 mg» dicen algo verificable: uno es una concentración y el otro es una cantidad total por frasco, y los dos salen de un número medido.
Frasco oscuro y gotero, porque la luz y el calor son los dos enemigos del espectro. Cada lote queda identificado: si alguna vez querés saber de qué tanda salió tu frasco, se puede saber.
La diferencia grande entre extraer esta flor y extraer un hongo leñoso es que acá no hay nada que abrir con calor. En un hongo hacen falta horas de agua caliente para romper una pared celular durísima; acá los compuestos están en glándulas superficiales que ceden fácil, y el problema es el opuesto: cuidarlos del calor. Los cannabinoides no son solubles en agua, así que la vía acuosa no existe como opción, y los terpenos son volátiles: cada grado de más y cada hora extra de temperatura se los lleva, y con ellos se va parte de lo que hace que esto sea espectro completo y no un aislado con buen marketing. De ahí que el vehículo final sea aceite y no agua, que el frasco sea oscuro y que el proceso corra a temperatura controlada de punta a punta. Y de ahí también que insistamos tanto con la dosis: en esta línea el producto puede estar impecable y el resultado ser malo igual, simplemente porque se tomó de más. La dosificación va según etiqueta y con acompañamiento profesional.
La línea son cuatro aceites, todos de espectro completo y todos de la misma planta. Aceite CBD 25%: el más concentrado, con el CBD estandarizado al 25% del contenido. Aceite CBD 1000 mg: la misma idea expresada como cantidad total por frasco, mil miligramos de CBD, que es el punto de entrada más habitual. Fórmula Equilibrio Earth: la balanceada, con CBD y THC en proporción pareja, la que se elige cuando ninguno de los dos tiene que mandar sobre el otro. Fórmula Q1: la alta en THC de la línea. Cuál te corresponde no lo decide un texto de una página web: la dosificación va según etiqueta y con acompañamiento profesional, y si querés que te orientemos sobre las diferencias entre las cuatro, preguntanos.
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Que el extracto conserva el conjunto de compuestos de la flor —cannabinoides mayoritarios y menores, terpenos, flavonoides— y no una sola molécula purificada. La alternativa es el aislado, que es CBD y nada más. Trabajamos con espectro completo porque el conjunto no se comporta igual que la parte: a eso se le llama efecto séquito, y es la razón de ser de esta línea.
Eso lo define quien te acompañe, con tu caso adelante. Lo que sí podemos explicarte es el mapa: las dos de CBD tienen al cannabidiol como protagonista y se diferencian en cuánto traen; Equilibrio Earth es la balanceada, con CBD y THC en proporción pareja, para cuando ninguno de los dos tiene que mandar sobre el otro; y Q1 es la alta en THC. No es una escalera de intensidad: son puntos de partida distintos.
Son dos maneras de decir cuánto CBD hay. 25% es una concentración: qué proporción del contenido del frasco es CBD. 1000 mg es una cantidad total: cuántos miligramos de CBD trae el frasco completo. El de 25% es el más concentrado de los dos, así que cada gota rinde más y el ajuste tiene que ser todavía más fino. En los dos casos la dosificación va según etiqueta y con acompañamiento profesional.
Depende de la fórmula. El CBD no altera la percepción. El THC sí, y eso vale para Equilibrio Earth y sobre todo para Q1: con esas dos, y en dosis de más, puede aparecer pesadez, sueño o sensación de estar distinto. Por eso se arranca bajo, de noche, y por eso no se maneja ni se opera maquinaria mientras las estés usando.
Lo que diga la etiqueta de tu frasco, empezando por abajo. La respuesta completa es la frase que repetimos en toda la página: la dosificación va según etiqueta y con acompañamiento profesional. Nadie puede decirte por escrito y sin conocerte cuál es tu dosis, porque en esta planta cambia mucho de persona a persona. El método es empezar bajo, subir de a una gota cada tres o cuatro días, y no hacerlo solo.
No sin preguntarle antes a quien te la indicó. Y no es una fórmula de cortesía: el cannabis interactúa con muchísimas medicaciones, porque comparte con ellas las vías del hígado que se encargan de procesarlas. Eso puede cambiar el efecto de lo que ya estás tomando. Con la autorización de quien te atiende, se puede; por tu cuenta, no.
Sí o sí con un profesional que los atienda y que indique fórmula y dosis. No es una decisión para tomar leyendo una página, ni la dosis de un adulto dividida por dos. En embarazo y lactancia, en cambio, la respuesta es directamente no.